sábado, 12 de febrero de 2011

Narcotráfico tiene en Argentina "zonas liberadas", denuncia Obispo

Narcotráfico tiene en Argentina "zonas liberadas", denuncia Obispo.- El presidente de la Pastoral Nacional de Drogadependencia, Mons. Jorge Lozano, pidió políticas públicas que enfrenten el problema de las drogas porque en Argentina "el narcotráfico gana espacios y tiene zonas liberadas para expandir su negocio de muerte".

El Prelado hizo esta denuncia el miércoles durante el anuncio de la campaña "Entrar en la droga es mucho más fácil que salir", organizada por la Iglesia para sensibilizar sobre las consecuencias del consumo de drogas.
El P. Jorge García Cuerva, miembro de la pastoral, dijo que "hace mucho tiempo que la despenalización de la droga es un hecho" en las villas de emergencia (tugurios urbanos), donde con total impunidad se vende, compra y consume droga.
Durante la presentación, Mons. Lozano dijo que la Iglesia sigue con "preocupación" la problemática de las adicciones y la drogodependencia. Indicó que la campaña, que será lanzada oficialmente el 21 de febrero, busca sensibilizar a la población a través de spots publicitarios en radio, televisión y medios impresos.
Dijo que la idea es "reflejar y comunicar las verdaderas dificultades que se comienzan a transitar cuando se ingresa al mundo de las sustancias tóxicas". "Manifiesta la desesperación, el adormecimiento y las diferentes trampas que inducen a las drogas", añadió.
Las declaraciones de Mons. Lozano se dan en medio del escándalo del "narcoavión", que estalló luego que una nave que partió de la base militar argentina de Morón, fuera intervenida el 2 de enero en el aeropuerto español El Prat de Barcelona (España), por contener 944 kilogramos de cocaína pura, valorizadas en 30 millones de euros.
Sin embargo, aún no se aclara si la droga fue cargada en Argentina o en la isla de Cabo Verde (frente a la costa occidental de África), donde el avión hizo una parada.

aciprensa.com

Iglesia Católica celebra hoy Jornada Mundial del Enfermo


Iglesia Católica celebra hoy Jornada Mundial del Enfermo.- El Papa Benedicto XVI escribió un mensaje para la celebración, hoy viernes 11 de febrero, de la Jornada Mundial del Enfermo en ocasión de la fiesta de la Virgen de Lourdes, en el que recuerda la necesidad de sensibilizar a la sociedad ante el sufrimiento de quienes padecen alguna enfermedad.

En su mensaje titulado "Por sus llagas habéis sido curados" el Papa Benedicto XVI señala esta es una ocasión para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento. "Si cada hombre es hermano nuestro, con mayor razón el débil, el que sufre y el necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra atención, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o marginado", añade.
Citando un pasaje de su encíclica Spe Salvi, recuerda luego que "la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana".
El Santo Padre se refiere luego al testimonio de la Sábana Santa de Turín y su fuerte influencia en la fe de muchos que al verla han podido meditar en los misterios de la pasión, muerte y Resurrección de Cristo, que dio su vida para salvar a todos del pecado..
Dirigiéndose luego a los enfermos, afirma que "es precisamente a través de las llagas de Cristo como nosotros podemos ver, con ojos de esperanza, todos los males que afligen a la humanidad. Al resucitar, el Señor no eliminó el sufrimiento ni el mal del mundo, sino que los venció de raíz. A la prepotencia del mal opuso la omnipotencia de su Amor".
"A vosotros, queridos hermanos y hermanas os repito este mensaje, para que seáis testigos de él a través de vuestro sufrimiento, vuestra vida y vuestra fe", exhorta.
Benedicto XVI se dirige luego a los jóvenes, particularmente a los enfermos y les recuerda que "a menudo la pasión, la cruz de Jesús dan miedo, porque parecen ser la negación de la vida. En realidad, es exactamente al contrario. La cruz es el 'sí' de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna. Del corazón traspasado de Jesús brotó esta vida divina".
"Sólo él es capaz de liberar al mundo del mal y de hacer crecer su reino de justicia, de paz y de amor, al que todos aspiramos. Queridos jóvenes, aprended a 'ver' y a 'encontrar' a Jesús en la Eucaristía, donde está presente de modo real por nosotros, hasta el punto de hacerse alimento para el camino, pero también sabedlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en los hermanos que sufren y atraviesan dificultades, los cuales necesitan vuestra ayuda".
Luego de confiar a la Virgen María a todos los enfermos, el Papa alienta a "las autoridades para que inviertan cada vez más energías en estructuras sanitarias que sirvan de ayuda y apoyo a los que sufren, sobre todo a los más pobres y necesitados".
Finalmente saluda a "los obispos, a los sacerdotes, a las personas consagradas, a los seminaristas, a los agentes sanitarios, a los voluntarios y a todos aquellos que se dedican con amor a curar y aliviar las llagas de todos los hermanos o hermanas enfermos, en los hospitales o residencias, en las familias: sabed ver siempre en el rostro de los enfermos el Rostro de los rostros: el de Cristo"

aciprensa.com

FORMA GREGIS: LA LIBERTAD RELIGIOSA

FORMA GREGIS: LA LIBERTAD RELIGIOSA: "1.- Ha pasado la navidad. Recordamos en esa Fiesta que Dios se hizo hombre, vino a habitar entre nosotros. Por eso debemos decir que Dios n..."

Andrea Bocelli canta “Panis Angelicus” contra el hambre en el mundo


Andrea Bocelli canta “Panis Angelicus” contra el hambre en el mundo.-Andrea Bocelli lucha contra el hambre con una de las armas más poderosas: la música. Lo hizo cantando “Panis Angelicus”, 'el pan de los ángeles'. Ante él estaban numerosas autoridades italianas, como el presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini. Se trataba de la presentación de la campaña contra el hambre “Comparte el pan de cada día” organizada por la organización “Arsenales de la Paz”.
Su fundador es un ex-banquero. Denunció que actualmente unas 100.000 personas mueren de hambre cada día.



Ernesto Olivero
Fundador, Arsenal de la Paz

“Somos muy pocos, pero hemos conseguido ayudar a millones de personas de todo el mundo”.
Efectivamente, cuentan con proyectos humanitarios en 89 países. Combaten la esclavitud y el tráfico de personas y ayudan a las víctimas de la guerra".

Ernesto Olivero
Fundador, Sermig

“Hemos convertido una antigua fábrica de armas de Turín, que ha provocado la muerte de tantas personas, en un arsenal de paz. Es un lugar donde algunos se refugian de la mafia, se alejan de círculos peligrosos. Muchas personas de buen corazón nos ayudarán con sus oraciones y donativos a cambiar mentalidades”.
La campaña “Comparte el pan de cada día” es todo un desafío ya que cada diez días mueren de hambre casi tantos como el número de habitantes de ciudades como Detroit en Estados Unidos o Munich en Alemania.


romereports.com

El número de sacerdotes aumenta por primera vez desde 1999


El número de sacerdotes aumenta por primera vez desde 1999.-El número de sacerdotes católicos ha aumentado por primera vez desde 1999. También ha disminuido el número de los que abandonan el sacerdocio. Según las últimas cifras publicadas por el Vaticano el número total de sacerdotes ha crecido un 1,4% en los últimos diez años.
Son cifras de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia con datos del 31 de diciembre de 2009.



El número total de sacerdotes es de 410.593. Más de la mitad, 275.542, son sacerdores diocesanos y el resto, religiosos.

Donde más ha crecido el número es en África donde ha aumentado un 38,5%; en Asia también se ha incrementado el número, un 30,5%. Disminuye un 14% en América del Norte; un 9% en Europa y un 4,6% en Oceanía.

La mayor parte de sacerdotes, un 46,5% son europeos; seguidos de los americanos que son un 29,9%; los asiáticos, un 13,5%; los africanos, un 9,9% y los de Oceanía, que representan un 1,5% del total.


romereports.com


 


La Iglesia en Gran Bretaña gana fuerza después de la visita del Papa


La Iglesia en Gran Bretaña gana fuerza después de la visita del Papa.- El impacto de la visita del Papa Benedicto XVI ha sido sólo el principio que muestra como los católicos expresan una renovada confianza en su misión de evangelización y ponen en marcha programas de divulgación para celebrar este legado.

Monseñor Kieran Conry, obispo de Arundel y Brighton, responsable del Departamento de Evangelización y Catequesis de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, contó a ZENIT que casi seis meses después de la visita del Papa, “la gente en las parroquias siguen hablando de él y la efusión de la gracia que fue testigo de ello”.
“Hemos sido renovados en nuestra alegría y confianza como católicos”, dijo. “Mirando más allá de los límites de nuestras parroquias, hay una evidencia de nuevas conversaciones con los diferentes grupos y agencias que trabajan al servicio de los pobres en nuestras comunidades locales".
El prelado contó que “recientemente, varios cientos de personas se encontraron en la Universidad Hope de Liverpool, para reflexionar sobre la importancia de la Doctrina Social de la Iglesia y para encontrar nuevas maneras de profundizar nuestro compromiso social con los necesitados más cercanos a nosotros”.
“La visita del Papa nos proporcionó una oportunidad sin precedentes para presentar a los demás la cara del catolicismo contemporáneo en Inglaterra y Gales, y fue en su mayor parte una acogida muy positiva”, afirmó el obispo.
Añadió, “tuvo el efecto de despertar la espiritualidad en las vidas de mucha gente independientemente de sus credos o formas de pensar”.
Un sitio para Dios
Por ejemplo, monseñor Conry contó que en las encuestas realizadas tras la visita, casi un 60% de la gente expresó la creencia de que “hay espacio para Dios, la religión y la virtud en la vida pública”.
También, afirmó que “había un aumento del 50% a favor del Papa”, y más de una persona de cada tres encuestadas manifestó que la visita del Pontífice fue “buena para Gran Bretaña”.
“En este sentido la visita de Su Santidad ha abierto nuevas oportunidades para el intercambio y el diálogo”, observó el prelado. “Hemos visto un resurgimiento de la confianza en otras Iglesias Cristianas y un renovado diálogo entre las mismas”.
Añadió, “la visita del Santo Padre fue la primera visita de Estado de un Papa al Reino Unido y como tal se le dio un lugar privilegiado para hablar a todos los miembros de nuestra sociedad como mensajero del Evangelio de Jesucristo”.
El obispo recordó: “el Papa Benedicto XVI, en su discurso durante la audiencia general del 22 de septiembre, describió al Reino Unido como “una encrucijada de culturas y del mundo económico. Como tal representa a todo el Occidente”.
“La importancia de la comunicación con las culturas representadas en el Reino Unido ha sido recogida en la creación de un Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización”, señaló el obispo Conry. “Este es el principal reto para el ministerio de evangelización en Inglaterra y Gales”.
Prosiguió: “se trata de comprometerse con los nuevos medios y las ideas que surgen basadas en la posición del país como lugar de encuentro de culturas”.
“En su discurso, el Papa Benedicto XVI planteó el desafío para la evangelización en este país: ¿Cómo conversar con el intelecto de esta civilización y comunicarle la novedad inmarcesible del Evangelio en la que está inmerso?”
“Tenemos el desafío de comprometernos de nuevo con un país que tiene una antigua cultura cristiana”, afirmó el prelado.
“En los últimos años esta cultura se ha desvanecido de forma significativa”, afirmó. “El cardenal Godfried Danneels la definió, en relación a toda Europa, como una deforestación de la memoria cristiana”.
El obispo concluyó: “es nuestro deber volver a plantar la semilla en esta tierra fértil”.
El programa del legado
Para promover resultados prácticos a largo plazo de la visita de Benedicto XVI en la Iglesia y en la sociedad, la Home Mission Desk, que forma parte del departamento de evangelización de la Conferencia Episcopal, ha lanzado un programa legado de la visita del Papa, llamada “Algunos Propósitos Definidos”.
A partir de las homilías y discursos que el Papa realizó durante su visita al Reino Unido, el programa incluye numerosos eventos y proyectos como un día de acercamiento a los católicos que ya no van a misa, que tendrá lugar el 26 de marzo.
Además ofrece recursos para promover las procesiones con motivo de la fiesta del Corpus en Junio y peregrinaciones a santuarios marianos en julio y agosto. En octubre los fieles están invitados a participar en la Little Way Week, siete días de servicio siguiendo los pasos de santa Teresa de Lisieux.
El programa tiene seis objetivos: conocer nuestro propósito, crecer en confianza, dar testimonio de nuestra fe, servir a los demás, buscar un compromiso con el diálogo, y encaminarnos hacia lo trascendente.
Se han desarrollado recursos parroquiales para este programa y se ofrecerán publicaciones todo el año que apoyen esta iniciativa.
Monseñor Conry afirmó: “Es muy importante que consideremos las maneras de continuar este viaje de "el corazón habla a corazón" dando testimonio de la alegría de nuestra fe todos los días de nuestra vida”.
“Invito y animo a todo el mundo a implicarse y entregar generosamente su tiempo y sus talentos”.
Monseñor Vincent Nichols, arzobispo de Westminster y presidente de la Conferencia Episcopal, señaló que “la visita del Santo Padre fue una ocasión llena de gracia y una fuente de gran alegría para muchos”.
Expresó la esperanza de “que esta nueva iniciativa, 'Algunas Propuestas Definidas' sostenga a los miembros de la comunidad Católica, y que aquellos que no son católicos hagan un contribución positiva y llena de fe a la vida de Reino Unido”.

zenit.org

Un libro sobre la Generación JMJ

Un libro sobre la Generación JMJ.- Madrid acogerá el encuentro para jóvenes más importante del mundo, convocado por Benedicto XVI. La capital española  espera a dos millones de personas de todo el mundo para participar en la XXVI Jornada Mundial de la Juventud.

Muchos de estos jóvenes han visto transformadas radicalmente sus vidas y lo atribuyen a la participación en estos encuentros, son la Generación JMJ. Se acaba de editar un libro que retrata a esta generación a través de testimonios y trata de responder a los interrogantes que suscitan estos encuentros.
Después de 25 años de jornadas dedicadas a los jóvenes en la Iglesia ¿qué siguen buscando tantos de ellos? ¿Por qué les atrae el mensaje de la Iglesia católica? ¿Qué se hace en un evento como este? ¿Para qué sirve? ¿Quiénes los iniciaron?
Un libro recién editado por Cobel, cuya autora es Cristina Larraondo Erice, se recoge 25 testimonios que revelan la existencia de una auténtica revolución en el seno de la Iglesia. Millones de jóvenes han participado ya en las JMJ y su vida ha cambiado. Entre otros, se recoge el testimonio de un matrimonio holandés, un sacerdote japonés, una estudiante norteamericana, una religiosa contemplativa española, una política de Mali, un seminarista británico, una ejecutiva de Indonesia, un periodista de Togo. Todos ellos pertenecen a la Generación JMJ.
El libro incluye el testimonio inédito del único obispo que ha organizado dos JMJ y participado en este acontecimiento desde sus orígenes: el cardenal arzobispo Antonio María Rouco de Madrid.
En el capítulo tres, se relata la historia de un matrimonio holandés cuyo mutuo amor surgió a orillas del Rin, en la JMJ de Colonia 2005. Son Pascal y Eva Kolk, 34 y 29 años. Eva dejó la práctica católica a los quince años y a los diecisiete dejó de estudiar aunque seguía en búsqueda.
Un día decidió hacer el Stille Omgang por Amsterdam, un recorrido que en el siglo XVI sustituía a las procesiones católicas cuando fueron prohibidas tras la reforma protestante. Rezó a Dios y le pidió que le mostrara el sentido de su vida. Se dio cuenta de que quería ser policía y empezó de nuevo a estudiar. Se siente feliz en su profesión.
Un día de enero de 2005, su abuela Grard le dijo si le gustaría asistir a la JMJ de agosto en Colonia.
“Es una mujer muy religiosa y me confesó –relata Eva- ¡que le encantaría ser más joven para acudir al encuentro con el Papa! Quería que yo pudiese disfrutar de una experiencia así y me prometió que me pagaría el viaje. Pero hacía muchos años que yo no ponía un pie en la iglesia y le dije que no me apetecía ir”.
A los pocos días, repensó la invitación y se dijo que no tenía nada que perder y que, si no le gustaba el ambiente, volvería a Holanda. Sus amigos empezaron a gastarle bromas cuando se lo contó. Se apuntó al plan conjunto de su diócesis, Rotterdam, y la de Haarlem. Realizarían el viaje en barco.
Cuando llegó el momento de zarpar, se encontró con la sorpresa de que en el barco ¡viajaban más de doscientos jóvenes! Les dividieron en pequeños grupos con un responsable cada uno. El jefe de su grupo era su párroco, al que no conocía. Empezaron a tener reuniones en las que compartían “sin rubor –subraya Eva--, a pesar de que no nos habíamos visto antes, sentimientos íntimos, dudas de fe, inquietudes… Yo era la única que tenía una noción muy precaria de la fe católica, pero todos me acogieron muy bien y me hicieron sentir muy a gusto”.
“Pronto me fijé en un chico, Pascal, pero decidí no interesarme demasiado por él porque estaba un poco harta de los hombres. Mi experiencia del amor no había sido buena, siempre había terminado herida y ahora prefería estar sola. Además, en Colonia quería centrar mi vida en otros aspectos. Pero Pascal y yo conectábamos muy bien y nos reíamos mucho juntos. Cuando comenzó a preguntarme demasiadas cosas personales le dejé claro que aquel no era el momento adecuado para el amor. Enseguida me arrepentí porque empezaba a sentir algo muy fuerte por él”, relata Eva.
El 17 de agosto, víspera de la llegada del Papa, decidieron escaparse a comer a un restaurante de comida rápida. Hablaron de todo menos de sus sentimientos. “Yo tenía miedo de dar el primer paso y ser rechazada por él. Pero, de vuelta al barco, sucedió lo inevitable y nos cogimos de la mano. Desde entonces Pascal y yo no nos hemos separado. Nos casamos el 4 de septiembre de 2008”.
Benedicto XVI entró en Colonia en un barco que pasó muy cerca del suyo, así que le pudo ver muy bien. “Fue un momento increíble: el sol brillaba en el cielo, miles de personas le esperaban en las orillas del Rin, jóvenes sonrientes cantaban y le aclamaban a su paso”.
“La JMJ de Colonia me cambió totalmente. Practicar la fe no siempre es fácil para mí; en ocasiones la veo como una lucha demasiado dura. Pero en la JMJ comprendí que Dios siempre está ahí, y que ha estado junto a mí durante toda mi vida aunque yo le había ignorado porque pensaba que no le necesitaba. Mi abuela tuvo mucho ojo: sabía que yo no era feliz y quiso que experimentara la alegría de la fe. Le estoy muy agradecida porque, además, por su empeño conocí a Pascal, el amor de mi vida”, concluye Eva.
Pascal, nació en 1976 en Amsterdam y trabaja en un banco holandés. Es católico practicante desde siempre, aunque su fe, relata, “se ha movido como el vaivén de una ola”. “Unas veces ha sido importante en mi vida, otras menos; en ocasiones me ha supuesto mucho esfuerzo practicarla, en otras ha sido una bendición”.
En 2004, hubo en su ciudad una gran campaña publicitaria de la JMJ de Colonia. Pascal estuvo en las de París y Toronto, así que no veía la necesidad de ir a una tercera. Pero, según se acercaba la fecha, le entró el gusanillo “¡y en el último momento me apunté con el grupo de mi diócesis!”, relata.
“No tenía novia: las cosas no me habían ido muy bien en ese sentido en los últimos años”, dice. En el barco, le impresionaron “los testimonios de vida tan sinceros que los diez jóvenes de mi equipo iban contando a los demás, a los que apenas conocían”. “Una de las chicas del grupo era Eva: desde el primer momento nos encontramos muy a gusto juntos”, reconoce.
Pascal añade a lo que relata su esposa: “Ambos queríamos tener alguna prueba de que estábamos hechos el uno para el otro. Puede parecer una tontería pero a Eva, que le encantan las mariposas, no le pasaron desapercibidas unas cuantas que volaron varias veces a nuestro lado… ¡algo realmente extraño en pleno mes de agosto en Colonia! Y en cuanto a mí, que soy fan de los tractores, me pareció increíble que, cada vez que me sentaba con Eva junto al Rin, ¡pasaban barcos cargados con tractores!”.
“Fuera de bromas, los dos estamos seguros de que fue Dios quien nos puso juntos en el camino en cuanto le abrimos nuestros corazones”.
“Vivir una JMJ enamorado fue una experiencia maravillosa. Nunca olvidaré la primera misa en la que estuvimos juntos como pareja: recuerdo el precioso sermón del obispo de Paramaribo, Surinam –recuerda--. Sus palabras, junto con mis sentimientos hacia Eva, me llenaron de una enorme alegría. Tres años después nos casó el sacerdote guía de nuestro grupo”.
“Es una suerte compartir la fe con mi esposa: es un valor añadido a nuestro matrimonio. En la JMJ descubrí también que hay muchos jóvenes en el mundo dichosos de vivir la fe católica; saber que ellos están ahí, que yo no estoy sólo, me llena de fuerza cada día”.

zenit.org

Presentado el viaje del Papa a Aquileia y Venecia


Presentado el viaje del Papa a Aquileia y Venecia.-La visita del Papa Benedicto XVI a Aquileia y a Venecia, el 7 y el 8 de mayo próximos, es un “gran don” del Pontífice, “una gran ocasión de educación”, “de evangelización y de catequesis para todo nuestro pueblo”.

Lo afirmó el cardenal Angelo Scola, patriarca de Venecia, en una entrevista concedida a Radio Vaticano hoy tras la presentación de esta visita, que llega 26 años después de la de Juan Pablo II y casi 40 desde la de Pablo VI.
El programa, aún provisional, prevé la llegada del Papa a Aquileia en la tarde del sábado 7 de mayo, con la visita a la Basílica para la Asamblea de preparación del segundo Congreso de todas las Iglesias del Nordeste, que se celebrará en Aquileia en Pentecostés de 2012.
El Congreso reúne a las diócesis italianas, eslovenas, croatas, alemanas y austríacas que nacieron del Patriarcado de Aquileia (del año 568 al 1751), que fue la sede metropolitana más grande de la Edad Media, y la segunda en dignidad después de Roma.
De su división procede el Patriarcado de Venecia, cuya sede ocupa ahora el cardenal Scola. El anterior congreso fue en 1990.
Por la noche, el Pontífice se trasladará a Venecia, donde al día siguiente presidirá la celebración eucarística para todas las Iglesias del Nordeste, en el Parque de San Giuliano de Mestre, seguida por el rezo del Ángelus.
Por la tarde están previstas tres citas: en la Basílica de San Marcos tendrá lugar el encuentro del Papa con la Asamblea eclesial para la clausura de la visita pastoral; en la Basílica de la Salud tendrá lugar el encuentro con el mundo de la cultura, del arte y de la economía; en la Capilla de la SS. Trinità Benedicto XVI bendecirá e inaugurará la Biblioteca del Studium Generale Marcianum
Ante este acontecimiento, los obispos del Trivéneto difundieron a principios de enero una carta en la que invitan a todos los fieles a participar en una colecta para ayudar a la Iglesia local en la organización.
“La acogida del Papa – escribían – será sobria y esencial: se intentará honrar con gran sencillez, pero con mucha atención, a aquel que, como enseña la fe cristiana, no es sólo un grato huésped, sino que es parte constitutiva de toda Iglesia particular”.
El cardenal Scola explicó a la emisora pontificia que se ha querido sintetizar el viaje papal en el eslógan “Tu confirma nuestra fe”. “Es decir, pedimos al Santo Padre, por su ministerio de Sucesor de Pedro y por la fuerza de su testimonio, que apoye en este momento de paso nuestra fe y por tanto la visión cristiana de la vida”.
“Nosotros tenemos aún fe aquí en nuestras tierras, pero somos como los discípulos que dijeron a Jesús: 'Señor, nosotros creemos, pero acrecienta nuestra fe'”, añadió.
“Fe significa estilo de vida”, observó el cardenal. “Significa forma de vivir, manera de afrontar todos los días los afectos, el trabajo y el descanso; modo de hacer ver – a través de nuestras vidas cambiadas – la conveniencia para el hombre contemporáneo de seguir a Jesús con la sencillez de corazón, de modo que podamos ser libres y dignos”.
El purpurado recordó que la realidad local es “muy compleja” pues “comprende Iglesias de Croacia, Eslovenia, Austria, Baviera, hasta llegar a Lombardía – Mantua y Como – que nacieron de Aquileia, además de todas las Iglesias del nordeste de Italia”.
“El Papa viene para todos los fieles, para todos los bautizados, pero también para los hombres de buena voluntad, porque la fe, despertando todo lo humano, habla a todos”.

zenit.org

El Papa Benedicto XVI recibe a obispos de Argentina


El Papa Benedicto XVI recibe a obispos de Argentina.- El Papa Benedicto XVI recibió esta mañana en el Palacio Apostólico del Vaticano a la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal de Argentina (CEA) por espacio de 30 minutos.

Según informó la Oficina de Prensa de la CEA, los temas tratados fueron los siguientes: compartir con él los frutos del año sacerdotal y manifestarle la importancia que tiene para la Iglesia en Argentina y los sacerdotes en particular la pronta beatificación del cura Brochero; agradecer sus enseñanzas y su magisterio, en especial la última exhortación apostólica Verbum Dei.
Comunicar cómo se está trabajando en la misión continental y conversar sobre su relación con el Nuevo Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, creado por el Santo Padre; compartir nuestra alegría y la del pueblo argentino por la cercana beatificación de Juan Pablo II; y otros temas pastorales e institucionales vinculados a la vida de la Iglesia en Argentina.
Finalmente, se le comunicó al Santo Padre que "este viaje permitió expresarle el clima de fraternidad y comunión episcopal de la Iglesia en Argentina y confirmar el vínculo filial con él y la Santa Sede", señala el comunicado.
El Papa recibió en audiencia en el Palacio Apostólico al Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la CEA, acompañado de los arzobispos Luis Villalba, de Tucumán, y José María Arancedo, vicepresidentes primero y segundo respectivamente; y el Obispo Auxiliar de Buenos Aires, monseñor Enrique Eguía Seguí, secretario general del Episcopado.
Previamente, los representantes de la Iglesia en la Argentina se reunieron con el Secretario de Estado, Cardenal Tarcisio Bertone.
La Comisión Ejecutiva se encuentra en el Vaticano desde el sábado, en el marco de una visita a diversos dicasterios de la Santa Sede, para profundizar cuestiones referidas a la vida de la Iglesia en la Argentina.
Ayer, fue recibida por el Cardenal argentino Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, quien agradeció al Cardenal Bergoglio y a los demás miembros de la presidencia del Episcopado el apoyo que los obispos argentinos brindan a los obispos, sacerdotes y fieles de las iglesias orientales presentes en el país.
El Purpurado reiteró, además, su "total sintonía" con el Episcopado argentino "en la defensa y promoción de la vida desde su concepción hasta su término natural, y de la familia como bien social humano tal como lo enseña la Iglesia Católica".

También manifestó "en comunión plena con el Santo Padre", su "cercanía y aprecio al Episcopado argentino en estos tiempos difíciles".

ewtnnoticias.com

La clave de la eficacia: Orden


La clave de la eficacia: Orden .- Lee Iacocca, aquel legendario empresario norteamericano que fue primer ejecutivo de la Ford y que años después lograría un espectacular reflotamiento en la Chrysler, explicaba así su experiencia de varias décadas al frente de grandes multinacionales:
«No puedo menos que asombrarme ante el gran número de personas que, al parecer, no son dueños de su agenda. A lo largo de estos años se me han acercado muchas veces altos ejecutivos de la empresa para confesarme con un mal disimulado orgullo: “Fíjese, el año pasado tuve tal acumulación de trabajo que no pude ni tomarme unas vacaciones”.


»Al escucharles, siempre pienso lo mismo. No me parece que eso deba ser en absoluto motivo de presunción. Tengo que contenerme para no contestarles: “¿Serás idiota? Pretendes hacerme creer que puedes asumir la responsabilidad de un proyecto de ochenta millones de dólares si eres incapaz de encontrar dos semanas al año para pasarlas con tu familia y descansar un poco?”.»

Imprimir un ritmo ordenado a la vida, ser dueños del propio tiempo y de la agenda, tener un claro orden de prioridades en lo que hemos de hacer..., son premisas básicas para la eficacia en cualquier trabajo.

¿También para educar? Pienso que sí, por dos razones. La primera, porque educar exige tiempo y, por tanto, orden para sacar partido al tiempo que tenemos, que es limitado. Y la segunda, porque el orden es una virtud muy importante en la configuración del carácter de los hijos.

Cuando no hay orden en la cabeza, acabamos siempre por elegir lo que más nos apetece, o aquello que parece urgentísimo pero que resulta que no es lo que tenemos que hacer en ese momento. Muchas veces, los agobios por falta de tiempo son más bien agobios por falta de orden.

Es evidente que no se puede llegar a hacer en la vida todo lo que uno quisiera, porque no hay tiempo. El problema es por dónde se recorta, y esa decisión no la debe tomar el capricho.

Hay personas que despliegan una febril actividad, que van y vienen de un lado a otro a toda velocidad, suben, bajan, hablan por teléfono, hacen mil cosas a la vez y no acaban ninguna, sus múltiples y poco claras ocupaciones les hacen llegar tarde a todo y con una gran sensación de prisa. Son auténticos ejecutivos pero que luego no ejecutan casi nada útil.

Parecen gente esforzada, pero muchas veces no es esfuerzo sino sólo su caricatura. Porque casi siempre casualmente ese desorden les lleva a elegir la tarea que en ese momento menos les cuesta. En el fondo son bastante perezosos.

La pereza ordinaria es simple apatía y dejadez. Esta otra forma de pereza, que por activa no es menos corriente, resulta en cambio algo más difícil de advertir. Pero hay infinidad de hombres perezosos que no paran de trabajar y de moverse. Hacen cosas constantemente, pero no las que deberían hacer.

¿Cómo aplicar esas ideas a la familia? La pereza activa puede hacer estragos en tu hijo estudiante que no termina de comprender que más vale estudiar intensamente tres horas y luego descansar otras tres haciendo deporte, escuchando música o saliendo con sus amigos, en vez de pasarse las seis horas intentando conjugar lo uno y lo otro para al final dejarlo todo a medio hacer y con una clara sensación de descontento (y habiendo sufrido más que si hubiera estado estudiando intensamente todo ese tiempo).

Es también pereza activa cuando un padre o una madre de familia no cesan de ir de un lado a otro cuando quizá deberían estar en casa con su cónyuge y sus hijos. O cuando se entretienen sin verdadera necesidad en el trabajo y abandonan otras obligaciones que (casualmente de nuevo) le resultan menos agradables. O cuando se lanzan a hacer cualquier cosa que se les cruza por la cabeza sin ponderar su oportunidad.

Se trata de la común tentación de hacer lo urgente antes que lo importante, lo fácil antes que lo difícil, lo que se termina pronto antes que lo que requiere un esfuerzo continuado.

El orden es una virtud que depende mucho de la forma de funcionar de la familia y del colegio, y a la que desgraciadamente no siempre se le da la importancia que tiene.

Los padres y los profesores deben exigir que los chicos sean cumplidores, que tengan orden, un orden razonable. Serva ordinem et ordo te servabit, decían los antiguos: guarda el orden y el orden te guardará a ti.

Un detalle muy formativo de la virtud del orden, por ejemplo, es la puntualidad: enseñar a los hijos a valorar el tiempo de los demás al menos tanto como el propio; que les preocupe si han hecho perder el tiempo a otros por sus olvidos o su desorden.


Aprender a organizarse

Siguiendo el esquema propuesto por Stephen Covey, pueden distinguirse cuatro fases o generaciones en cuanto al modo de administrar el tiempo.

Una primera son aquellos que elaboran listas de tareas pendientes. Con ellas toman conciencia de lo que les queda por hacer, lo van abordando cuanto antes pueden, y van tachando, lo que siempre proporciona una sensación gratificante. Esto, no cabe duda, es ya bastante más de lo que son capaces de llegar a hacer muchos. Sin embargo, es aún un esquema de organización muy pobre, puesto que la mayoría de las veces la distribución del tiempo viene impuesta externamente por la mera sucesión de los acontecimientos.

Pertenecen a la segunda generación aquellos que intentan mirar un poco más adelante, y se programan mediante el uso de la agenda: van anotando acontecimientos, compromisos y proyectos de actividad futura, en la medida en que su tiempo les permite darles cabida. Su anticipación les confiere una mejor organización, pero aún rudimentaria, puesto que así no pueden valorar debidamente las prioridades: son simples distribuidores de tiempo.

La tercera generación suma a las dos precedentes la idea básica de establecer prioridades. Se centra en la necesidad de fijarse unos objetivos, con sus correspondientes plazos, y de acuerdo con ellos se prepara una planificación diaria que alcance la mayor eficiencia. Este planteamiento supone un gran avance respecto a la segunda generación, pues la clave no es dar prioridad a lo que está en la agenda, sino ordenar la agenda con arreglo a las prioridades.

Sin embargo, centrarse en la simple eficiencia en la programación y el control del tiempo tiene a menudo efectos contraproducentes. Por ejemplo, es frecuente que dificulte la necesaria liberalidad y espontaneidad en el modo de organizarse, y que en consecuencia se resienta el desarrollo de las relaciones humanas, que son tan importantes y enriquecedoras. Por esa razón, cabe pensar en una cuarta generación, que da aún un paso más: por decirlo de una manera poco académica, en vez de organizar el tiempo, procurar organizarse a uno mismo.

Hay tareas que, por su naturaleza, necesitan una atención inmediata. Son cosas urgentes que actúan sobre nosotros de forma imperiosa: el timbre del teléfono, por ejemplo, es urgente, reclama una atención inmediata. Suelen ser tareas cercanas, que dan impresión de actividad, entretenidas. Lo malo es que muchas veces carecen de importancia y nos desorganizan. Ante lo urgente, reaccionamos; ante lo importante, no siempre.

Las cuestiones importantes pero no urgentes requieren más iniciativa, más esfuerzo, más reflexión personal, y es fundamental centrar en ellas la organización personal: hemos de actuar creativamente, no simplemente reaccionar ante lo que ocurre. De lo contrario, nuestra vida se verá desviada con mucha frecuencia hacia lo urgente no importante, pues, curiosamente, las tareas más entretenidas y que más nos reclaman son precisamente ésas, las urgentes pero no importantes.

Hay también muchas otras tareas que son urgentes e importantes a la vez. Para mayor claridad, las posibles tareas que una persona puede hacer se podrían distribuir en cuatro cuadrantes, según su grado de urgencia e importancia:


Más urgentes  y Menos urgentes

Más importantes

I. IMPORTANTES  Y URGENTES
II. IMPORTANTES  Y NO URGENTES

Menos importantes

III. NO  IMPORTANTES  Y URGENTES
IV. NO IMPORTANTES  Y NI URGENTES


Está claro que las tareas no se dividen de modo tajante en importantes y no importantes, sino que hay una gradación, pero, para entendernos, podemos considerar ahora que todas pudieran clasificarse dentro de estos cuatro cuadrantes.

En un día cualquiera de la mayoría de las personas, suele haber bastantes tareas del cuadrante I, o sea, urgentes y que además tienen importancia.

Parecería que las personas que tengan grandes responsabilidades estarán todo el día atendiendo cosas urgentes e importantes, y aún le quedarán muchas para el día siguiente. Pero si lo analizamos con detalle, veremos que no debería ser así. Precisamente por sus grandes responsabilidades es más importante que se organicen de modo que esas tareas urgentes e importantes no llenen su día por entero.

Si una persona dedica todo el día solamente a cosas del cuadrante I (urgentes e importantes), nunca dedicará nada de tiempo al II (a lo importante pero no urgente). Y funcionando así, será difícil que organice su vida adecuadamente, porque irá a remolque de los mil pequeños problemas urgentes e importantes que le surgirán cada día y no dispondrá del sosiego necesario para acometer otras muchas cuestiones también importantes pero menos acuciantes, que quedarán habitualmente sin hacer.

Lo urgente e importante consume y agota la vida de muchas personas: listas interminables de cosas pendientes, constantes crisis menores que sólo ellos pueden atender, frecuentes interrupciones y retrasos que le impiden atender debidamente sus obligaciones, etc. Cuando uno centra su vida en el cuadrante I (en lo urgente e importante), ese cuadrante va creciendo cada vez más, hasta que nos domina por completo.

Así se genera estrés, sensación de crisis continua, de estar siempre apagando incendios. Es como hacer frente a un oleaje fuerte y prolongado. Llega una ola, un problema importante y urgente, y lo intentamos resolver, y quizá lo logramos, o quizá nos deja tendido en la arena. Se pone uno de nuevo en pie, y llega otra ola, que vuelve a golpearnos, y así una vez y otra, sin que podamos retirarnos un momento para pensar qué queremos hacer, adónde queremos ir, o cómo podemos hacer frente con eficacia a lo no inmediato (porque el problema es que resulta difícil pensar en cualquier cosa que no sea la siguiente ola).

Además, otro inconveniente es que esos asiduos ocupantes del cuadrante I, que son literalmente vapuleados por los continuos problemas de cada día, con frecuencia buscan alivio huyendo hacia actividades del cuadrante III (urgentes pero no importantes), o incluso —con más facilidad de lo que parece— hacia el cálido y acogedor cuadrante IV, refugiándose en tareas que no son ni urgentes ni importantes.

Es necesario pensar en cómo nos organizamos: más que orientarse hacia los problemas, es preciso tomar la iniciativa y dirigirse hacia las oportunidades, no dejarse organizar por los problemas. De esta manera, se puede lograr reducir el tamaño del cuadrante I, o sea, disminuir el número de tareas urgentes e importantes de cada día, de modo que éstas puedan atenderse bien, pero dedicando suficientes energías al cuadrante II (el de lo importante no urgente), que ha de ser el espacio más amplio en una persona debidamente organizada.

Avanzar en el modo organizar del tiempo es efectivamente un reto tan difícil como importante. Y para muchas personas es un terreno tan inexplorado que sólo con tener una cierta preocupación por avanzar en él y reflexionar de vez en cuando sobre qué camino tomar, sólo con eso, podrían lograr mejoras sorprendentes.

De lo contrario, uno se puede pasar la vida corriendo de un lado a otro, hablando por teléfono compulsivamente, debatiéndose entre cientos de gestiones inaplazables y multitud de reuniones interminables, intentando hacer más cosas de las que razonablemente somos capaces, y, encima, después de tanta fatiga, fracasar estrepitosamente. Y quizá entonces viéramos que podríamos haberlo evitado con sólo hacernos unas cuantas consideraciones básicas sobre el modo de organizarnos.

En resumen, corremos el grave peligro de dejar de hacer muchas cosas, aun siendo muy importantes para nosotros, por el sencillo hecho de que no reclaman de modo imperioso nuestra atención.


Aprender a decir «no»


Cuando una persona está agobiada por cosas urgentes e importantes, le resulta muy difícil sacar tiempo para esas cosas que no apremian tanto pero que son también importantes. Al principio habrá que seguir atendiendo las numerosas actividades urgentes e importantes del cuadrante I, pues estamos inmersos en ellas y no podemos dejarlas sin más. En esa situación, el tiempo necesario para el cuadrante II se puede obtener sacándolo fundamentalmente de los cuadrantes III y IV.

Luego, a medida que consigamos tiempo para trabajar en el cuadrante II, estaremos mucho mejor organizados y empezará a disminuir el cuadrante I. Entonces irá aumentando sensiblemente el rendimiento del tiempo, pues le daremos un uso mucho más efectivo.

Una de las claves está en identificar cuáles son esas tareas no importantes (o sea, los cuadrantes III y IV), para sacar de ahí tiempo. En las personas más perezosas, será el cuadrante IV (aquello que no es ni urgente ni importante) la principal fuente de pérdidas de tiempo. En las personas más activas pero mal organizadas, será el cuadrante III (el de lo urgente no importante) el que más llene sus vidas y en el que habrá que entrar con decisión, y aprender a decir no a esas actividades que nos urgen frecuentemente pero que no debemos acometer.

Hace algún tiempo, un antiguo compañero mío me contaba, sin disimular su angustia, que en su empresa le habían encomendado una nueva tarea de considerable responsabilidad. Viajaba muchísimo, tenía un horario tremendo y estaba bastante estresado, aunque, eso sí, había aumentado sensiblemente sus ingresos.

«Lo malo —me decía— es que en realidad yo no deseaba ese nombramiento. Sabía que me supondría unas obligaciones que difícilmente podría atender con el tiempo de que dispongo. Además, me está apartando de la línea de trabajo que me había marcado hace años y, por si fuera poco, no me deja atender bien a mi familia. Cada día tengo más problemas, pero ahora me resulta muy difícil dejarlo, tenía que haberlo pensado antes.

»Y lo realmente triste es que sabía que esto me iba a pasar. Cuando me lo propusieron, lo pensé, pero me sentía presionado. Puse algunas excusas, me fueron convenciendo, intenté retrasarlo, puse algunas condiciones que estaba seguro que no aceptarían, pero las aceptaron, y al final ya me daba reparo echarme atrás.

»Lo mío ha sido tan sencillo y tan triste como esto: no supe decir no. Después he sabido que también habían propuesto para este cargo a otro compañero mío, y que en su caso la conversación no duró más allá de un minuto. Les dijo que lo agradecía muchísimo, que se sentía muy honrado por esa elección, pero que tenía serias razones para no aceptarlo.

»Es curioso, pero no sabía yo los líos en que uno puede meterse por no saber contestar en el momento oportuno con un atento y cortés “lo siento muchísimo, pero NO”. Ha sido un auténtico calvario que podría haber evitado con sólo superar una situación un poco violenta durante unos minutos.»

En realidad, toda persona está diciendo constantemente no a algo. Lo malo es que si no lo dice a esas cosas que nos acosan invasivamente pero que no debemos hacer, probablemente lo esté diciendo a cosas mucho más fundamentales pero que no reclaman su atención.

Habrá personas cuyo problema no sea que les cueste decir no, sino al revés: siempre dicen que no, siempre llevan la contraria, parece como si les costara sangre manifestar acuerdo o asentir a algo. Cada uno tiene que ver por qué lado va su problema (y que en unos ámbitos de su vida puede ser bien distinto que en otros), pues cada día decimos sí o no a muchísimas cosas. La esencia de una buena organización personal está precisamente en saber discernir en cada caso si debemos decir sí o no, y nuestro error puede provenir de establecer mal las prioridades, de prever mal su puesta en práctica o de una falta de suficiente disciplina personal para atenernos a ellas.

La mayor parte de las personas piensan que su problema suele estar en esa última razón, en que les falta constancia y disciplina para llevar a cabo lo que repetidamente se han propuesto. Sin embargo, si analizaran con más profundidad su caso, es probable que muchos advirtieran que su principal problema no es de autodisciplina, sino que está antes, en que no tienen unas prioridades suficientemente claras y desarrolladas. El modo en que cada uno organiza su tiempo es consecuencia del modo en que cada uno ve sus prioridades. Para decir no al reclamo del entretenido cuadrante III, o al cálido y adormecedor cuadrante IV, hace falta tener las ideas muy claras en la cabeza, no sólo una gran fuerza de voluntad.


Equilibrio y flexibilidad

Aún recuerdo con tristeza el lamento de una persona que a sus treinta y pocos años había logrado coronar una carrera profesional muy brillante, pero que explicaba su difícil situación con una crudeza y un dolor sorprendentes.

«Gozo de un prestigio y un éxito extraordinarios. Sin embargo, veo con claridad que he sacrificado casi todo en la vida para lograr esa meta. Veo que estoy fracasando en mi matrimonio, que apenas disfruto del afecto de mis hijos, que me siento rodeado de personas que simplemente me adulan y me tratan de forma interesada.

»Ha llegado un momento en el que no estoy seguro de tener verdaderos amigos. Soy una persona muy ocupada, y apenas encuentro tiempo para pensar con calma, pero no logro alejar una duda que martillea mi cabeza desde hace años: no sé si todo lo que estoy haciendo tendrá algún valor para alguien.

»A estas alturas casi no sé qué es lo que realmente me importa. Me pregunto con frecuencia: todo esto que he hecho... ¿ha merecido la pena?»

Casos como éste, que son tristemente frecuentes, nos invitan a reflexionar sobre nuestro modo de organizarnos, sobre el necesario equilibrio personal entre todos los ámbitos de nuestra vida. Parece claro, por ejemplo, que el éxito profesional no puede compensar el fracaso de un matrimonio roto, la salud perdida, el quebrantamiento ético o la traición a los propios principios.

¿Cuáles son esos ámbitos? Está la atención a la familia: el cónyuge, los hijos, los padres, etc. Está el propio trabajo, con sus realizaciones, sus expectativas y su necesidad de atender a la preparación profesional. Está la salud y el descanso, que no conviene menospreciar. Es muy importante la cultura. No hay que olvidar tampoco las prácticas personales que requiera la coherencia con nuestras convicciones religiosas, que son un elemento muy importante en la vida de cualquier persona.

Para no equivocarse a la hora de diseñar el propio proyecto de vida, es preciso, en primer lugar, identificar los diferentes roles que uno representa, los diversos papeles que cada uno tiene que simultanear en su vida. Por ejemplo, si nos fijamos en el ámbito familiar, uno puede tener su papel como padre o madre, como esposo o esposa, como hijo o hija, como suegro o suegra, como abuelo o abuela o nieto o nieta, etc.

En cada uno de esos papeles (lo digo en plural porque uno puede ser al tiempo esposa, madre e hija, por ejemplo), hemos de ver qué meta hemos de alcanzar, es decir, qué modelo de familia buscamos, cómo ha de ser la relación entre los componentes de la familia y a qué valores se da especial relevancia.

Y dentro de ese proyecto, hay que proponerse unos aspectos de mejora personal, y procurar ponerlos en práctica mediante detalles concretos: por ejemplo, ser más generoso en la dedicación de tiempo a tu mujer o a tu marido, atender con más cariño a los hijos, ser más paciente con tu suegro, actuar con mayor fortaleza o mayor comprensión en determinados casos, etc.

Si nos fijamos en el ámbito laboral, los papeles que nos toque representar pueden ser también muy diversos: como jefe de un equipo de personas y, a la vez, como subordinado y compañero de otras; como vendedor, como comprador o como competidor; como patrono o como trabajador; como profesor o como alumno; etc.

En cada caso hemos de saber qué esperamos de nuestro trabajo. Por ejemplo, sería muy pobre que lo viéramos sólo como un medio de obtener unos ingresos económicos, o como una simple forma de autoafirmación personal; siendo objetivos legítimos, serían insuficientes si no van unidos a otros más elevados, que nos hagan ver ese trabajo —entre otras cosas— como un servicio a los demás y a la sociedad. A su vez, hemos de procurar concretar esas ideas: crear un mejor ambiente con los compañeros de oficina, fomentar el trabajo en equipo con determinadas personas, ser más puntual, trabajar con más esmero, cuidar más los detalles, adquirir una mayor cultura profesional, etc.

Estas consideraciones de tipo familiar y laboral se pueden extender a otros ámbitos de la vida, pero el papel más importante será el que representamos simplemente como personas. En ese ámbito podrían incluirse cuestiones más de fondo: ser más sensible a las necesidades de quienes nos rodean, proponerse mejorar seriamente nuestra coherencia ética y religiosa, ver el modo de acrecentar nuestra formación y nuestra cultura, etc.

De todas formas, al final siempre se acaba por descubrir que todos los ámbitos están muy relacionados, y que muchas veces se mezclan y confunden. Es natural que sea así, por la unidad que posee en sí la vida del hombre, y aunque los hayamos separado por razones de mejor exposición, está claro que se intercomunican y que no pueden tratarse como compartimentos estancos.

Es decisivo encontrar un equilibrio en el que quepa la atención a todas las áreas de nuestra vida. Un equilibrio entre la utopía del que quiere abarcarlo todo ingenuamente y la simpleza de quien se polariza en un tema y considera incompatible con él todo lo demás. Si no alcanzamos ese equilibrio, es fácil darse cuenta tarde de que nos hemos equivocado en aspectos importantes. Y lo digo en este capítulo dedicado al rendimiento del tiempo porque la forma más lamentable de perder el tiempo es equivocar el camino.

De todas formas, dentro de tanta organización tendrá que haber bastante flexibilidad. Nuestra planificación, nuestra agenda, nuestras metas, han de ajustarse a nuestro estilo, nuestras necesidades y nuestra forma de ser: es la organización para ti, no tú para la organización. Por más cuidado que uno ponga, siempre surgirán imprevistos que obligarán a subordinar nuestro plan a una necesidad superior, pero eso no debe inquietarnos, puesto que la organización ha de basarse en unos principios, no en sí misma.

Sería un grave error identificar la constancia y la firmeza propias de una buena organización personal con la idea de volverse rígidos e inflexibles. Además, suele ser más bien al revés, pues la flexibilidad necesita de un recio fondo de firmeza, del mismo modo que la rigidez esconde muchas veces una débil y mal disimulada inseguridad.


Aprender a contar con los demás


Lee Iacocca, aquel legendario primer ejecutivo de la Ford que años después lograría un espectacular reflotamiento en la Chrysler, explicaba así su experiencia de varias décadas al frente de grandes multinacionales:

«Son muchos los individuos inteligentes y cualificados que han desfilado ante mis ojos, pero que no sirven para el trabajo en equipo.

»Parecen reunir todas las condiciones. Son personas emprendedoras, y trabajan con gran empeño, pero luego nunca llegan muy lejos: se quedan donde estaban, o poco menos. Y lo que les impide progresar es precisamente eso: que no logran trabajar y compenetrarse con sus compañeros.

»Por eso hay una frase que detesto encontrar en la evaluación de las capacidades de un ejecutivo, por mucho talento que posea, y es la siguiente: “tiene dificultades para llevarse bien con otras personas”. A mi modo de ver, esa frase equivale al beso de la muerte en su carrera profesional. Si esa persona es incapaz de trabajar en equipo con sus compañeros, ¿qué beneficio puede reportar su presencia en la empresa?».

Son muchas las personas que fracasan en su trabajo por motivos que no son estrictamente profesionales, sino más bien de carácter y de relación con los demás. Hay toda una serie de hábitos que son claves para nuestra capacidad de relación con quienes nos rodean: saber trabajar en equipo, contar más con lo que pueden aportar otros, aprender a discrepar constructivamente y sin enconarse, conjugar exigencia y cordialidad, procurar mandar sin humillar y obedecer sin sentirse humillado, evitar tanto la terquedad con la excesiva influenciabilidad, etc.

Es muy frecuente, por ejemplo, tanto en el ámbito familiar como en el laboral, o en otros, que los repartos de tareas sean tremendamente poco efectivos: unos pueden estar sobrecargados y otros sin saber qué hacer, o bien haciendo tareas que corresponderían más a otros, o para las que otros están mejor preparados.

Por eso, cuando unos padres delegan en sus hijos buena parte de la organización de la limpieza de la casa o del cuidado del hermano pequeño, o un profesor sabe organizar entre sus alumnos un reparto de tareas de cuidado del aula y de preparación de actividades en beneficio de todos, o un ejecutivo consigue formar equipos humanos que funcionen coordinadamente bajo su dirección, lo habitual es que de esa manera se logren resultados mucho mejores, pues se multiplica la efectividad de nuestro esfuerzo.

Hacer equipo, saber delegar, repartir juego, alentar la iniciativa de los demás, generar confianza, descubrir cualidades en otras personas..., son ejemplos de capacidades personales importantes en muchos ámbitos de la vida. Hay personas que no saben resistir la tentación de hacerlo todo personalmente, y eso les resta eficacia de una forma dramática. Cuando, además, ocupan un puesto de cierta responsabilidad, es lo que marca el límite de su valía. Así se lo explicaba Iacocca a uno de sus ejecutivos más brillantes: «Quieres hacerlo todo tú. No sabes delegar. Eres quizá el mejor colaborador que he tenido. Hasta es posible que tu trabajo valga por el de dos..., pero olvidas que dependen de ti docenas de personas...».

Lograr un reparto de tareas realmente efectivo —en la familia o en el trabajo o donde sea— no es algo tan simple como que quienes mandan repitan frases del estilo de «ve a buscar esto y tráeme esto otro», «ve allí y dile eso», «hazme esto y avísame cuando acabes». No se trata de dar órdenes en las que apenas cabe la iniciativa personal, sino de transmitir con claridad lo que se desea conseguir y dejar un amplio margen a la iniciativa y la creatividad de todos.

También es importante saber transmitir de alguna manera la propia experiencia, de modo que los demás comiencen donde nosotros hemos acabado y no tengan que reinventar la rueda a cada momento. Se trata, en definitiva, de facilitar a cada uno que pueda aprender de los errores de los demás, no sólo de los que vaya a cometer él (aunque de ésos también aprenderá mucho).


Confiar en los demás

Muchas personas apenas logran trabajar en equipo (y por tanto no se benefician de las posibilidades de multiplicar el tiempo que esto lleva consigo), por algo muy sencillo: no se deciden a depositar confianza en los demás.

Unos lo hacen porque viven bajo una desconfianza general en las personas: no quieren correr riesgos. Otros, por simple desorden: no hay manera de que se paren a pensar en cómo mejorar su rendimiento personal. Otros, simplemente porque no son capaces de descubrir la valía de quienes le rodean, o porque quizá no advierten los grandes efectos que la confianza tiene en la motivación humana: la confianza saca a la luz lo mejor que la gente tiene dentro.

Otros, por último, no se deciden a depositar más confianza en los demás, y tienden a realizar por sí mismos la mayor parte de su trabajo, simplemente por ahorrarse el esfuerzo que inicialmente supone preparar a esas otras personas hasta que puedan ser eficaces.

En todos los casos, es probable que multiplicaran su eficacia si comprendieran que hay muchísimas tareas en las que una dinámica de confianza y de cooperación puede resolver todo mucho mejor, en mucho menos tiempo y de modo mucho más gratificante para todos.

Es sorprendente, por ejemplo, cómo algunas familias de pocos miembros y elevados gastos en personal de servicio no logran alcanzar el nivel de atención que tienen otras que son más numerosas y tienen poca o ninguna ayuda doméstica, pero están mejor organizadas. Parece claro que si se sabe cómo distribuir las tareas entre los miembros de la familia, se puede estructurar el trabajo de modo que se hagan más cosas, en menos tiempo y con más satisfacción para todos.

Es cierto que el principal problema de la mayoría de las familias no es sólo de organización, sino de disciplina. Porque pueden hacerse planes perfectos sobre el papel, el problema es luego que cada uno quiera cumplirlo. Pero quizá en muchos casos no será tanto cuestión de disciplina —que algo siempre hace falta— como de crear un clima adecuado. Aquí habría que hablar de motivación, y de sinergias, que son temas que trataremos más extensamente en los dos próximos capítulos. De todas formas, mi impresión es que la gente está habitualmente más dispuesta a cooperar de lo que solemos pensar, si se plantean bien las cosas. La gente tiene dentro muchas cosas buenas, lo que nos falta muchas veces es ingenio para saber sacarles brillo.

Por ejemplo, al principio tú puedes ordenar la habitación mejor y más rápido que tu hijo de siete años. Pero es mucho mejor despertar el interés del niño para que sea él quien lo haga. Eso lleva un mayor tiempo y esfuerzo iniciales, porque hay que enseñarle a hacerlo, y hay que motivarle, pero luego se recupera con creces, en todos los sentidos.

Lo ideal al delegar o sugerir una tarea es lograr que el encargado de hacerla sea su propio jefe. Con personas menos maduras, hay que especificar más las directrices que han de seguir, estar más pendiente de cómo lo hacen y, en su caso, aplicar de forma más inmediata las posibles consecuencias acordadas según el mejor o peor resultado. Pero lo deseable es que todo eso vaya disminuyendo, de forma que baste con que cada uno sepa lo que debe hacer, esté motivado y sepa aplicar luego su ingenio y su creatividad personal al modo de llevarlo a efecto.


Orden y previsión

La compañía Priority Management of Pittsburgh Inc. publicó hace unos años unos estudios de población francamente originales, todos del estilo más típicamente norteamericano. Uno de los datos estadísticos que aportaba ese estudio era que el ciudadano medio de aquel país pasa aproximadamente un año de su vida buscando cosas que no recordaba dónde había puesto.

He de confesar que cuando lo leí me llamó bastante la atención, y pensé que era una exageración. Después empecé a hacer unos cálculos: supongamos que un año es una setenta-y-cinco-ava parte de la vida; como el día tiene 24 horas, perder un año entre setenta y cinco es como perder 24/75 horas en un día, es decir, que si fuera cierto ese estudio habitualmente perderíamos del orden de 19 minutos diarios.

Quizá sea algo exagerado, o quizá no. Es difícil saberlo. En cualquier caso, si en esos 19 minutos diarios se incluyera el tiempo que perdemos cada día como consecuencias de olvidos, desorden y mala organización, me parece que se quedaría bastante corto.

Y pensaba de nuevo: un año entero buscando cosas perdidas, agobiado por olvidos imperdonables, lamentándonos de no habernos acordado de cosas, o de no haberlas previsto. Además, eso será la media, porque hay gente muy ordenada, a la que corresponderá mucho menos de un año; pero otros, que son un caos, pasarán en su vida esa angustia durante dos, tres, diez años... ¡quién sabe!

Francamente, resulta un poco frustrante imaginar tanto tiempo pasado así. Al menos, es una buena razón para pensar un poco en cómo ser algo más ordenados. ¿Cuánto tiempo perderemos cada día por falta de previsión, por no organizarnos mejor, por no hacer lo que tenemos que hacer...? Si te interesa, haz un cálculo estimativo en minutos diarios, multiplica por 0.052 y tendrás el correspondiente número de años de vida perdidos.

Cuando no hay orden en la cabeza, acabamos siempre por elegir lo que más nos apetece, o lo que más reclama nuestra atención, y es natural que en bastantes ocasiones no coincida con lo que debemos hacer en ese momento. Muchas veces hablamos de agobios por falta de tiempo que quizá son más bien agobios por falta de orden.


Para ganar en orden, puede resultar útil revisar cada uno de estos puntos:

si procuramos detectar los aspectos importantes, concretarlos y después establecer un orden de prioridades adecuado;

si lo que hacemos es lo que realmente tenemos que hacer nosotros, porque quizá dedicamos muchas horas a cuestiones que nos gustan mucho pero que deberían estar haciendo otros (o las hacemos nosotros para evitarnos la molestia de hacer que las haga quien tiene que hacerlas);

si sabemos cortar a tiempo con esas tareas, para las que siempre falta tiempo, pero que quizá son menos importantes que otras que solemos dejar sistemáticamente;

si podemos trasladar algunas ocupaciones menos importantes a horas de menos agobio de tiempo (por ejemplo, a horas que no sean las cruciales para atender a la familia, estudiar o trabajar con serenidad); etc.


encuetra.com

Los vaticanistas cuentan su experiencia

“La Iglesia de papel. Los vaticanistas se explican”, un libro de los periodistas italianos Rodolfo Lorenzoni y Ferdinando Tarsitani fue presentado ayer por la tarde en Roma, editado por Paulinas.


Intervinieron monseñor Vincenzo Paglia, obispo de Terni y presidente de la Comisión de la Conferencia Episcopal Italiana para el ecumenismo y el diálogo interreligioso; Marco Simeon, direactor de Relaciones Institucionales e Internacionales de la Radiotelevisione Italiana (RAI) y responsable de Rai-Vaticano, y el periodista Luigi Accattoli.
El libro con un título al que no le falta una dosis de ironía fue presentado por sus autores. Moderó la presentación Aldo Maria Valli, vaticanista del Tg1. El volumen comienza con una presentación de Joaquín Navarro Valls, anterior director de la Sala Stampa de la Santa Sede.
“Este libro – dijo Tarsitani – es un homenaje a los colegas y a la profesión de periodista. Hemos querido contar la Iglesia a través de los ojos de quien por profesión lo hace diariamente, los así llamados vaticanistas. Al hacerlo nos dimos cuenta que podría ofrecer diversos puntos de reflexión sobre nuestro trabajo y sobre el momento que está cruzando la Iglesia”.
Por su parte Lorenzoni precisó que “el oficio de periodista puede ser muy difícil sin una cierta preparación, sin una cierta responsabilidad, sin una cierta cultura. Este libro es una vuelta al mundo de los vaticanistas, se cuentan anécdotas personales, historias de vida y no solamente de profesión, es un libro con un lado humano”.
Por su parte monseñor Paglia recordó que “la tarea del periodista hoy en día creció mucho en los horizontes de sus contenidos, especialmente porque lo que se escribe puede influenciar en diversos sectores”. Esto porque “se influencia la opinión pública, a los obispos, a la Curia Romana y en este sentido existe una responsabilidad”.
Y concluyó que “estamos atravesando un momento complejo con potencialidades increíbles para la Iglesia, pero quizás falta audacia, profecía y fuerza”.
Aldo María Valli, vaticanista del principal telediario de la RAI, recordó a un amigo fotógrafo: Gregorio, que se expresa con fotos estupendas y que le contó que es necesario mirar mucho por el objetivo y solamente cada tanto sacarlas.
“Esta evaluación – dijo – vale para todos los medios con los cuales nos expresamos vista la realidad grande y compleja de la Iglesia”. Y concluyó indicando la dificultad para la información televisiva, que debido a los tiempos ajustados aveces da informaciones “un tanto superficiales y aproximativas”.
Después de la presentación del volumen, delante de nuestros micrófonos, monseñor Paglia, que se dijo lector cotidiano de ZENIT indicó que la profesión de periodista “nos debe hacer reflexionar porque no es una profesión cualquiera, particularmente en este tiempo”.
“Debido a que delante de la caída de las ideologías, de los valores, de las perspectivas, poder hablar de la Iglesia y de sus aspectos complejos es un servicio seguramente eclesial, pero también civil, porque significa introducir en las venas escleróticas un elemento que puede hacer revivir el cuerpo de la sociedad. Y ZENIT consigue a hacerlas entender y darlas a conocer”.
Sobre las preguntas a veces maliciosas o controvertidas de los periodistas, monseñor Paglia consideró que “si uno excava ve que hay deseo de verdad. El logos, diría el papa Benedicto XVI, que en cada palabra se esconde, el logos porque todo fue hecho a imagen del Logos. En cada palabra como decía San Agustín: Veritas pateat, placeat, moveat et treat”.

Por Sergio Mora

zenit.org 

La dicha de envejecer con dignidad


La dicha de envejecer con dignidad .- Sin duda, un privilegio Es común encontrarnos con una constante que va despuntando cada vez más: “El terror a envejecer”. Al menos así lo vemos reflejado en muchas personas -cada vez más- , hombres y mujeres, que entran en depresión en una edad joven adulta –cronológicamente hablando- por el miedo, el pavor, a envejecer.

Esta es una realidad que se da especialmente, aunque no sólo, en mujeres, y no me refiero a la crisis propia de cada edad, sino a las personas que pretenden –de manera consciente o inconsciente- estancarse en una edad por el terror a envejecer.


20 + 10 + 20 + ... Mucha gente responde así cuando se le pregunta la edad... no se atreven a decir 30, 40, 50... sino que prefieren utilizar el prefijo “20 +” de tal modo que no suene “tan feo”, “tan deprimente”, “tan terrorífico”... es una manera de eludir la realidad, de pensar y de vivir como si tuvieran 20, teniendo en realidad mucha más edad.

Qué vergüenza. Mujeres mayores utilizando ropa inapropiada como faldas demasiado cortas, blusas o pantalones ajustados, la extravagancia de la moda del momento, taconazos aunque casi no puedan dar un paso del dolor de espalda... mujeres que tienen la responsabilidad de educar a sus hijos y con tal de estar “in” en el mundo actual evaden esa obligación y buscan ser como ellos, ser como “amigas” de sus hijos, vivir “modernamente” (esto es un gravísimo error, pues los hijos necesitan que sus madres y padres sean sus amigos si, pero sobre todo que funjan como lo que son, sus progenitores, guías y educadores para la vida).




El terror a envejecer es una especie de “síndrome existencial” de orden psicológico y ontológico -valga la terminología para expresar la gravedad-.

Es un desorden multifactorial, provocado en gran medida por los medios de comunicación que, con tal de vender, nos enseñan hasta el cansancio que la felicidad es tener “un cuerpo espectacular, una cara formidable, una personalidad perfecta”.

La industria de la moda nos invita a buscar la plenitud en una serie de “trapos” cortados de distinta manera, según la mirada de un grupo de diseñadores, unos con buen gusto otros no, pero siempre generando la necesidad de lucir no sólo bien, sino al último grito de la moda, de tal forma de crear cierto “respeto, admiración y sentido de pertenencia” a grupos exclusivos, donde el lucir del tal o cual manera te vuelve más importante ante los demás.

La superficialidad, el cumplimiento de los caprichos, la evitación de todo sufrimiento, el insistir en que la vida es rosa, la falta de formación de carácter, de voluntad, el querer compensar a los seres queridos con juguetes, ropa, joyas, etc. ante la ausencia o algún mal comportamiento.

Tristemente también, en muchos casos, el ejemplo de las hermanas mayores y de las madres de familia, que buscan “lucir espectaculares” pues creen así valer más.

Dejando de lado, por supuesto, la pobreza espiritual, la sobriedad, la templanza, la prudencia y la aceptación de la realidad; valores y virtudes indispensables para vivir una vida verdaderamente plena y acorde con la naturaleza humana; que promueven en la persona un comportamiento sano con respecto a su aspecto.

La problemática no sólo se expresa en que las personas ya no valoran la vida como lo que es, un don sagrado, un don de amor, un don invaluable... Ahora parece ser más valiosa o menos valiosa según su juventud, el aspecto de su rostro y de su cuerpo...

Razones que influyen fuertemente en el acentuado crecimiento de los desórdenes alimentarios como lo son la anorexia, la bulimia, la ortorexia, por nombrar los más típicos del sometimiento a dietas exhaustivas y en la rendición a miles de operaciones como liposucción, extracción de costillas, estiramientos faciales y corporales; todas, situaciones que orillan por descompensaciones brutales, por complicaciones durante las intervenciones quirúrgicas postoperatorias... en algunos casos a muchas personas a la muerte, en otros, la consecuencia no es la muerte corporal, sino la muerte psíquica y emocional que las alcanza, siendo el desenlace un hospital psiquiátrico...

2. En el orden psicológico: leer, mantenerse al día (avances tecnológicos, noticias), reír mucho, convivir con personas de todas las edades, con tus seres queridos, no guardar rencores ni resentimientos, cultivar una autoestima sana, evitar el estrés.
3. Del orden espiritual: Tener conciencia de envejecer es una manifestación de la conciencia de la contingencia humana; muchos quieren acallar esta conciencia: maquillándose en exceso, usando ropa inapropiada, sometiéndose a cirugías estéticas… no se dan cuenta de que los años pasan y que con esos comportamientos sólo fracturan su interior, viven en una incongruencia tal que no les permite verse a sí mismos, de una manera auténtica y madura... detrás de las inyecciones de botox, de la liposucción, de los injertos de cabello, de las 4 horas diarias de gimnasio, de la ropa... tienen olvidada al alma, vieja, empolvada, sin darse cuenta de que lo más importante es mantener joven el espíritu, para poder poco a poco deshacerse de la infinidad de apegos que como humanos muchas veces nos aprisionan.
También hay una edad espiritual y esa es la que más debemos cuidar por hacerla crecer, esta con la madurez física y la psicológica puede, si así lo decidimos, crecer para ayudarnos a ser más libres y alcanzar la felicidad, que como menciona José Benigno Freire, en su libro Humor y serenidad, es la consumación de la indeterminación de la naturaleza humana.

A través del espíritu, avanzando a lo largo de las diversas etapas de desarrollo podemos llegar a una vida madura que te ayudará ser como niño, pero no un “infantil”, no un “niñote”, sino un adulto con espíritu libre, espíritu bondadoso: Sed como niños.

Por tanto, cuidemos no solamente la belleza exterior, la belleza corporal, la belleza facial; ciertamente es importante, pero no exhaustiva, ni lo primordial, la belleza exterior ha de ser solo el indicio de un cuidadoso amor a uno mismo que penetra desde el espíritu para esbozar la maravilla de la persona que se expresa a través de ese cuerpo.

No nos vaya a pasar lo que a la manzana, una fruta de hermoso aspecto, grande, roja y de un aroma incomparable, pero que dentro de ella tiene un gusano que tarde o temprano atravesará la piel y la podredumbre de dentro pasa fuera.

Por último, si quieres en verdad mantener la belleza de la juventud, detente “un minuto ante el espejo, cinco ante tu alma, quince ante tu Dios...” (M. Quoist).

La belleza del cuerpo es limitada y tristemente vulnerable, busca engrandecer y embellecer tu alma, esa belleza es infinita.

No tengas miedo de envejecer, piensa en todos aquellos que no tienen vida para poder vivirla, para poder compartirla, para poder disfrutarla, a causa de la muerte que les sorprendió a muy temprana edad. La vida es para vivirla, no te “remiendes” al grado de perder tu verdadero rostro, corres el grave riesgo de perder el rostro de tu identidad humana y específicamente personal, ama la vida, vívela en plenitud, cada etapa tiene su encanto, no tomes al tiempo como tu enemigo, hazlo tu aliado, vive tu vida, no la desperdicies, reflexiona y date cuenta, envejecer es un privilegio.

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Tienes el rostro de tu alma


Un nuevo enfoque

Envejecer es saber que conforme avanza tu edad –cada día- eres privilegiado... pues tienes la oportunidad de crecer en edad, sabiduría y gracia...

La persona humana debe comportarse como tal, es decir, de acuerdo a su propia naturaleza, si quiere de verdad, encontrar la felicidad aquí en la tierra, para luego ser pleno en el cielo... envejece como persona humana, envejece con dignidad

Es importante en este punto recordar las palabras que Juan Pablo II dirigió a los ancianos del mundo (carta del 1º de octubre de 1999). “¿Qué es la vejez? A veces se habla de ella como del otoño de la vida —como ya decía Cicerón—, por analogía con las estaciones del año y la sucesión de los ciclos de la naturaleza. Basta observar a lo largo del año los cambios de paisaje en la montaña y en la llanura, en los prados, los valles y los bosques, en los árboles y las plantas. Hay una gran semejanza entre los biorritmos del hombre y los ciclos de la naturaleza, de la cual él mismo forma parte.

Al mismo tiempo, sin embargo, el hombre se distingue de cualquier otra realidad que lo rodea porque es persona. Plasmado a imagen y semejanza de Dios, es un sujeto consciente y responsable. Aún así, también en su dimensión espiritual el hombre experimenta la sucesión de fases diversas, igualmente fugaces. A san Efrén el Sirio le gustaba comparar la vida con los dedos de una mano, bien para demostrar que los dedos no son más largos de un palmo, bien para indicar que cada etapa de la vida, al igual que cada dedo, tiene una característica peculiar, ‘los dedos representan los cinco peldaños sobre los que el hombre avanza’.

Por tanto, así como la infancia y la juventud son el periodo en el cual el ser humano está en formación, vive proyectado hacia el futuro y, tomando conciencia de sus capacidades, hilvana proyectos para la edad adulta, también la vejez tiene sus ventajas porque —como observa san Jerónimo—, atenuando el ímpetu de las pasiones, ‘acrecienta la sabiduría, da consejos más maduros’. En cierto sentido, es la época privilegiada de aquella sabiduría que generalmente es fruto de la experiencia, porque ‘el tiempo es un gran maestro’. Es bien conocida la oración del Salmista: ‘Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato’ (Sal 90, 12)”.


Retardar los efectos del tiempo con dignidad

“¡Cuántos hombres, cuántas mujeres están preocupados por su belleza! Si es preocupación, es legítima; si es obsesión, anormal. Se equivocan, principalmente de un modo absoluto, en la naturaleza de los cuidados que han de poner en el embellecimiento de su cuerpo. Todos los esfuerzos que se procuran del exterior para destacar, rectificar, aumentar la armonía y la gracia del cuerpo y especialmente del rostro, dan sólo un resultado muy exiguo. La auténtica belleza proviene de dentro, nace del espíritu y se despliega con la irradiación del alma divinizada. Esta belleza atrae y tonifica a quienes la contemplan.” M. Quoist.

Ciertamente es bueno buscar una armonía en todos los aspectos o dimensiones de nuestro ser, en el orden físico algunos consejos de belleza son:

1. Hacer ejercicio, tomar agua, evitar ingerir bebidas alcohólicas, evitar fumar, incluir en la dieta nutrimental verduras y frutas especialmente.


Cuestión de vida o muerte


¿Cuáles son las causas?

Cardenal Damasceno pide renovar ardor misionero en América Latina


Cardenal Damasceno pide renovar ardor misionero en América Latina.- El Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Cardenal Raymundo Damasceno Assis, invitó a renovar el ardor vocacional y misionero de los bautizados, que se inicia en las familias y continúa en la comunidad cristiana.

El Purpurado dijo estas palabras en el mensaje final del 2°Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones, realizado en Cartago (Costa Rica), del 31 de enero al 5 de febrero.
El también Arzobispo de Aparecida (Brasil), pidió que "renovemos nuestro ardor vocacional y misionero, y en su Palabra, echemos las redes para que se siga repitiendo el milagro de la abundancia de las vocaciones".
Indicó que el encuentro sirvió para fortalecer "la Cultura Vocacional para que los bautizados asuman su llamado de ser discípulos misioneros de Cristo en las circunstancias actuales de América Latina y El Caribe".
El mensaje anunció que próximamente se publicará un documento final sobre el congreso, el cual "ha sido un alto en el camino porque nos ha congregado para vislumbrar el horizonte vocacional de la Iglesia latinoamericana y caribeña".


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Exministro de Mubarak sería autor de ataque a cristianos en Egipto


Exministro de Mubarak sería autor de ataque a cristianos en Egipto.- El fiscal general de Egipto, Abdal Mayid Mahmud, acusó al exministro del Interior, Habib el Adly, de ser el autor intelectual del atentado del 31 de diciembre contra la iglesia copta de Al Qiddissin en Alejandría, que dejó 24 muertos.

Según informó el lunes la cadena árabe Al-Arabiya, el fiscal ordenó abrir la investigación luego que la prensa acusara a Habib de haber preparado el atentado, con el fin de adjudicárselo a un grupo radical islámico e incrementar el apoyo de los países occidentales al Gobierno de Hosni Mubarak.
"Según fuentes diplomáticas británicas, el exministro del Interior creó hace seis años una organización dirigida por 22 oficiales que utilizaba a antiguos islamistas radicales, traficantes de drogas y agencias de seguridad para, llegado el caso de que el régimen se viera en dificultades, llevar a cabo actos de sabotaje en todo el país", informó la cadena.
El plan
Según el informe de la Fiscalía, un oficial del Ministerio del Interior contactó con Ahmed Mohamed Khaled, que acababa de salir de la cárcel después de once años, y le ordenó el 11 de diciembre preparar con el grupo terrorista Jundulá el atentado contra la iglesia copta. Esta organización habría proporcionado las armas desde la Franja de Gaza.
Para el ataque, un líder de Jundulá, Mohammed Abdelhadi, reclutó a Abdelramán Ahmed Alí para que traslade los explosivos en un auto y lo estacionara frente a la iglesia. La carga sería activada por control remoto, pero un oficial del Ministerio del Interior la hizo estallar antes que el terrorista pudiera escapar.
Después del ataque, el oficial que contactó a Khaled, le pidió que se reuniera con el líder terrorista en un apartamento de Alejandría y entre ambos evaluaran el éxito del atentado.
El día de la reunión, oficiales del Gobierno rodearon el apartamento y trasladaron a Khaled y a Abdelhadi al Ministerio del Interior.
El 23 de enero, el todavía ministro del Interior, Habib el Adly, anunció la captura de los radicales. Ese mismo día, Hosni Mubarak dijo que la detención era una nueva victoria contra el terrorismo y contra aquellos que buscan dividir al país.
Sin embargo, Khaled y el líder de Jundulá escaparon del ministerio el 28 de enero en medio de la crisis, y se dirigieron a la embajada del Reino Unido donde contaron su historia.

aciprensa.com