lunes, 18 de abril de 2011

Celibato de sacerdotes es respuesta libre de amor a Dios y al prójimo

El Cardenal Peter Erdo, Arzobispo de Esztergom-Budapest y Primado de Hungría, señaló que el celibato sacerdotal no es solo "una difícil renuncia" sino y sobre todo "fruto de una opción libre de amor" a Dios y al prójimo que tiene plena vigencia.
En un artículo publicado por LOsservatore Romano, luego de revisar el libro compilado por Arturo Cattaneo titulado "¿Sacerdotes casados? 30 preguntas sobre el celibato sacerdotal", el Purpurado explicó que el texto responde a una serie de cuestionamientos actuales sobre este tema.

Con una adecuada comprensión, explica, "el sacerdote puede considerar y vivir el celibato no como un elemento aislado o puramente negativo –renuncia difícil– sino en un sentido sumamente positivo, como un fruto de una opción libre de amor –continuamente renovada– en respuesta a una invitación de Dios".
Esta invitación se hace para que el presbítero "siga a Cristo en su donación como esposo de la Iglesia, participando así en la paternidad y en la fecundidad de Dios".
El libro, prosigue el Arzobispo, responde a las diversas objeciones actuales que afirman que "el celibato no es un dogma, sino solo una disciplina del medioevo; se dice que es contrario a la naturaleza y dañino para el equilibrio psicofísico de la persona".
Se dice además que muchos sacerdotes dejan los hábitos para casarse ante los abusos sexuales y se presiona a la Iglesia para que abandone el celibato para sus ministros.
"No sorprende entonces que muchos fieles se sientan confundidos y no comprendan bien las razones por las cuales la Iglesia sigue proponiendo la importancia del celibato sacerdotal", prosigue el Cardenal Erdo.
El ejemplo fundamental del celibato, precisa luego, es Jesucristo, "Cabeza y Esposo de la Iglesia" que también fue célibe.
En la parte final del libro, concluye el Cardenal, el Prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, Cardenal Mauro Piacenza, escribe: "no debemos dejarnos condicionar o intimidar por un mundo sin Dios que no comprende el celibato y quisiera eliminarlo, sino que por el contrario debemos recuperar la conciencia de que nuestro celibato desafía al mundo, poniendo en crisis el secularismo y su agnosticismo, gritando en los siglos que ¡Dios está presente!"

aciprensa.com

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