En un artículo publicado por LOsservatore Romano, luego de revisar el libro compilado por Arturo Cattaneo titulado "¿Sacerdotes casados? 30 preguntas sobre el celibato sacerdotal", el Purpurado explicó que el texto responde a una serie de cuestionamientos actuales sobre este tema.
Con una adecuada comprensión, explica, "el sacerdote puede considerar y vivir el celibato no como un elemento aislado o puramente negativo –renuncia difícil– sino en un sentido sumamente positivo, como un fruto de una opción libre de amor –continuamente renovada– en respuesta a una invitación de Dios".
Esta invitación se hace para que el presbítero "siga a Cristo en su donación como esposo de la Iglesia, participando así en la paternidad y en la fecundidad de Dios".
El libro, prosigue el Arzobispo, responde a las diversas objeciones actuales que afirman que "el celibato no es un dogma, sino solo una disciplina del medioevo; se dice que es contrario a la naturaleza y dañino para el equilibrio psicofísico de la persona".
Se dice además que muchos sacerdotes dejan los hábitos para casarse ante los abusos sexuales y se presiona a la Iglesia para que abandone el celibato para sus ministros.
"No sorprende entonces que muchos fieles se sientan confundidos y no comprendan bien las razones por las cuales la Iglesia sigue proponiendo la importancia del celibato sacerdotal", prosigue el Cardenal Erdo.
El ejemplo fundamental del celibato, precisa luego, es Jesucristo, "Cabeza y Esposo de la Iglesia" que también fue célibe.
En la parte final del libro, concluye el Cardenal, el Prefecto de la Congregación vaticana para el Clero, Cardenal Mauro Piacenza, escribe: "no debemos dejarnos condicionar o intimidar por un mundo sin Dios que no comprende el celibato y quisiera eliminarlo, sino que por el contrario debemos recuperar la conciencia de que nuestro celibato desafía al mundo, poniendo en crisis el secularismo y su agnosticismo, gritando en los siglos que ¡Dios está presente!"
aciprensa.com
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